‘Orgullo y prejuicio’

It is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune, must be in want of a wife” (“Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”).

Con esta frase, una de las más conocidas de la literatura inglesa, se inicia Orgullo y prejuicio, la novela de Jane Austen, que fue publicada por primera vez en 1813.

La familia Bennet, compuesta por el matrimonio Bennet y sus cinco hijas (Jane, Elizabeth, Mary, Kitty y Lydia) viven en una casa de la campiña inglesa a finales del siglo XVIII. Mientras el señor Bennet se ocupa de llevar la hacienda en la que habitan, la señora Bennet pone sus pensamientos y energías en encontrarle marido a todas y cada una de sus hijas.

Su gran oportunidad para casar a Jane, la mayor, se presenta cuando un joven de fortuna, el señor Bingley, llega a la ciudad procedente de Londres, acompañado de su hermana, la señorita Bingley, y su amigo, el señor Darcy. La señora Bennet le pide enseguida a su marido que vaya a la casa de Bingley para presentar a la familia en sociedad y así poder dar a conocer a sus hijas a los recién llegados en el baile al que acudirán.

Todo cambiará para ellos a partir de ese momento. Elizabeth (o Lizzy), la segunda hija mayor de los Bennet después de Jane, tendrá que luchar contra sus propios prejuicios para ver lo que se esconde detrás de la figura del señor Darcy, un hombre al que ella cree orgulloso y malhumorado.

Orgullo y prejuicio es una novela romántica compuesta por muchas otras pequeñas historias de amor, de celos, de apariencias, de familia, de honor y de amistad. La obra de Jane Austen, y en especial la relación que la autora establece entre Elizabeth y Darcy, pone sobre la mesa las líneas maestras de las que han bebido buena parte de los libros y comedias románticas que siguen creándose hasta nuestros días.

Una de ellas, sin ir más lejos, es la propia adaptación de la obra literaria al cine que se hizo en el año 2005, con Keira Knightley como Elizabeth Bennet y Matthew Macfadyen en el papel del señor Darcy. Se trata de un largometraje que constituye una buena adaptación del libro a la gran pantalla y que, además, consiguió hacerse con cuatro nominaciones a los Oscar.

Dicho todo esto, quizá debería ser también una verdad mundialmente reconocida que una persona, poseedora de una inclinación por las buenas historias románticas, necesite leer Orgullo y prejuicio. Y aquellas que no, también.

Carolina Méndez

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